Valores
Aprendizaje permanente: la vida es aprendizaje, necesario en todas las situaciones y etapas de la vida y también en la muerte, y la educación debe dar respuesta a las demandas de cada una de ellas.
Interdependencia y cooperación: formamos parte de un todo interrelacionado. Dependemos de los demás y los demás de nosotros, y todos del medio ambiente. De ahí la necesidad de responsabilidad y cooperación.
Apertura al cambio: en un mundo en continuo cambio, es necesaria una mente abierta, predispuesta a aprender de todo.
Conocimiento de la mente y las emociones: las experiencias, buenas o malas, dependen de nuestras actitudes y emociones. Si queremos ser felices necesitaremos conocer y dominar el funcionamiento de la mente y las emociones.
Altruismo: la mejor manera de conseguir la máxima satisfacción y bienestar propios y de los demás es cultivar el altruismo.
Educar con el ejemplo: educamos desde la experiencia y la práctica, con lo que hacemos, con nuestro ejemplo, no únicamente con información y teorías.
La participación: la educación es un proceso colectivo, de ahí la necesidad de fomentar la participación de todos los implicados: educadores, padres, profesionales...
Ética y valores: cultivar una ética natural y universal, que proviene del fondo de cada ser humano, cuyos valores principales son evitar causar daño y contribuir al bienestar de todos. Desde la pluralidad ideológica y religiosa y desde la laicidad, respetando la diversidad humana.
Interculturalidad: una mirada abierta e integradora, desde la humildad y la empatía, hacia toda forma de sabiduría, presente en todas las culturas. Como, por ejemplo, la integración de las aportaciones de oriente en el campo de la introspección y la espiritualidad y los avances en el campo de la ciencia de occidente.
